Vamos 238

VAMOS [ 45 ] NUESTROS RELATOS Había una vez un hombre llamado Pepe Tijeras. Pepe era un buen hombre, dedicado a su trabajo y volcado al bienestar público. Su papel podría pare- cer mínimo y poco importante pero él estaba orgu- lloso: protegía la moral de los españoles y eso era lo que importaba. Cuando llegaba una película, cogía sus tijeras y cortaba las partes problemáticas; con los libros era un pocomás difícil, a veces no se podía sal- var nada y tenía que tirar toda la propaganda de los rojos al fuego, en otros solo había que cambiar unas cuantas frases o escenas. Su papel, aunque según su punto de vista, necesario, desapareció cuando llegó la democracia y sus manos delgadas y huesudas de- jaron su instrumento de fino metal guardado para siempre en un cajón de su casa. Todos pensábamos que cuando los pepes de nuestro país dejaran a un lado sus utensilios por fin alcanzaríamos la tan ansiada libertad de expresión, pero ahora nos vemos con que, casi treinta años des- pués, se están volviendo a modificar y eliminar cier- tos textos. Y España no es el único país que lo sufre. Dos mil veintiuno ha sido el año con más libros censurados en Estados Unidos de las últimas dé- cadas. El ejemplo que más dio que hablar fue la eliminación del cómicMaus de la lista de lecturas es- colares de los alumnos de 13 años en los colegios de Tennessee por expresionesmalsonantes y undesnu- do de mujer. Los directivos de la escuela tomaron la decisión, tras ser expuesta en una junta escolar, en la que se decidió que el libro era demasiado violen- to para la mente de los jóvenes. Según un miembro de la junta es innecesariomostrar a niños ahorcados para demostrar lo que pasó en los años cuarenta. El cómic, que ganó un premio Pulitzer y está conside- rado la cumbre del género, simplemente muestra la realidad de lo que pasó durante el Holocausto nazi bajo una perspectiva crudamente realista, aunque no por ello obscena. Claro que este no es el único libro que ha estado bajo la lupa de estos nuevos veladores del bienestar y la mentalidad de la gente. Clásicos como El guar- dián entre el centeno o libros tan inocentes como Harry Potter ya han sido eliminados de las escuelas por los motivos más ridículos, por ejemplo, que Ha- rry Potter es satánico. Aunque estos han sido losmás mediáticos también podemos encontrar, algo más escondidos, los diablillos, los libros realmente pro- blemáticos que a los políticos más retrógrados no les interesa que los adolescentes lean, como los que hablan de la brutalidad policial, del racismo o de la marginación y el acoso a la comunidad LGTBQ+. Pero eso estámuy lejos, ¿no? Los estadounidenses siempre han sido algo extremos pero en España no pasa nada de eso. Bueno, no estés tan seguro. En los nuevos libros de texto del año que viene ya se pueden encontrar párrafos en los que se habla de lasmaravillas que ha hecho por este país el gobierno de Pedro Sánchez, además de eliminar a ciertos filó- sofos por su contenido machista. Bien es cierto que entre los grandes de la filosofía nos encontramos a algún misógino o machista, pero no por ello se les tiene que eliminar toda su obra. Hay que compren- der el contexto de la época y la cultura, a veces, hasta las vivencias personales, que les hicieron pensar así. Pero claro, es muchomás fácil eliminarlo todo. El principal problema de esto es que lamayoría de las personas no se quejan. ¿Que no tengo que estu- diar a Nietzsche? Mejor que mejor. ¿No puedo leer este libro? Bueno, no lo iba a hacer de todos modos. La gente no entiende la gravedad de la situación: los libros son una manera de protestar, de enseñar realidades que desearíamos que no existiesen pero que lo hacen. Al modificarlos o eliminarlos le están cortando las alas a las voces de protesta y al arte. Aunque es más fácil vivir en un mundo de videos coloridos y sonrisas hay que aprender a crecer y ver la realidad que nos rodea. Leer no es una simple afi- ción como jugar a los videojuegos o ver telenovelas. Cuando lees un buen libro ves unmundo completa- mente diferente, aprendes que hay distintas mane- ras de pensar que no son erróneas, abres tu mente a nuevas ideas. Pero ya es tarde. Varias generaciones criadas en la época de oro de la ignorancia han hecho que la inte- ligencia y la lectura sean consideradas absurdas y es- túpidas. Ahora proliferan libros simples y llanos que avivan tanto la mente como ver La casa de Mickey Mouse con cincuenta años. Ya no habrá una lucha encarnizada por nuestros derechos de libertad, por- que no somos suficientes los que peleamos por ella. Así que preparaos para una nueva época de censura de lo incorrecto y lo incómodo porque 1984 no es más una fantasía. Ya está aquí. Carlota Ocáriz 3º ESO Pepe Tijeras

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQwOQ==