Vamos 241

[ 52 ] VAMOS nuestros trabajos Ahib, un detective privado, vive en el nº9 de Airas Nunes, Conxo, en Santia- go de Compostela, con el letrero en la puerta de su casa rezando: Ahib Fernández Faya detective privado Un día soleado, en el lujoso tren Al- pes Express, iban 8 personas. Lady Lucy, Mary, Martha, Félix, Ximena, Charlotte, Alexandro y Leonardo. Todos iban de viaje en el Alpes Ex- press, que sale de Sant Moritz y llega a Zermatt en el cantón suizo de Valais, pa- sando por Coira, Davos, Chur, Disentis, Andermatt, Brig y Visp. Cuando llega- ron por la zona de Disentis, una noche, se escucharon gritos, llantos y, de repen- te, un silencio sepulcral. A la mañana si- guiente, se descubre que la habitación de Alexandro está cerrada con llave des- de dentro. Abren la puerta con la llave maestra que solamente posee el ma- quinista, y descubren a Alexandro in- móvil, en la cama, con 3 cuchilladas en el tórax, y una en el centro de la frente. Se iban a poner a investigar las posibles pistas cuando se oyen unos gritos fuera del tren: salieron a tropel del tren, y vie- ron que tres lobos estaban atacando al maquinista y se lo estaban llevando a su guarida. De repente, aparece el cocinero con un cuchillo para carne y empieza a ani- quilar uno por uno a todos los lobos. Ahib se queda pensativo, con la posibi- lidad de que el cocinero pudiese ser el autor del crimen. El cocinero dice como excusa que tiene que pelar así la carne cada vez que la corta. Vuelven todos dentro del tren, y Ahib les pide a todos que se vayan al vagón comedor, y allí empieza a interrogarlos: Interrogación I: Lady lucy - Buenos días. - Buenos días. - Dígame usted, lady Lucy: cuándo fué la última vez que vió a Alexandro. - La última vez… En el vagón comedor, ayer por la noche, en la cena. - ¿Sospecha de alguna persona que haya podido hacer el crimen? - Si… de Martha. Siempre le ha declara- do la guerra a todos, y no me extrañaría. - Muchas gracias, Lady Lucy. Interrogación II: Mary - Hola, Mary. - Hola, detective Ahib. Hágame to- das las preguntas que quiera. No tengo nada que esconder. - Me alegro mucho por usted. Empe- cemos con las preguntas. - De acuerdo. - ¿Cuándo fué la última vez que vió a Alexandro?. - En el pasillo, yendo a sus aposentos, claro. - ¿Sospecha de alguna persona que haya podido cometer el crimen? - Si, de Leonardo. Siempre le estaba criticando. Yo me inclinaría sobre él. - Cuando le vió entrar en sus aposen- tos, le vió alguna reacción rara o tamba- learse o algún comportamiento raro? - No, me saludó normal y todo. - Muchas gracias. Hasta aquí el inte- rrogatorio de hoy. - Gracias a ti. Ayudaré en todo lo que pueda. Interrogación III: Martha - Buenos días. - Buenos días a ti también, Ahib. - Empezemos. - Vale, no tengo nada que ocultar como otros. - ¿A quién se refiere? - A Félix y a Charlotte. - ¿Por que? - Porque me caen mal y porque les vi ayer por el pasillo a altas horas de la no- che y solo cuando tropezaron les oí. Lle- vaban ropa negra y la cara tapada. - ¿Y cómo supo quienes eran, si lleva- ban la cara tapada? - Porque se les estaba cayendo cons- tantemente. María Elena Mato 6º Primaria AHIB, EL DETECTIVE SIN IGUAL Cap. 2 'Asesinato en el Alpes Express'

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