Vamos 241
VAMOS [ 53 ] NUESTROS TRABAJOS - ¿Cuándo fue la última vez que vió a Alexandro? - En la cena. - Muchas gracias por todo. Interrogación IV: Félix - Buenos días, Felix. - Hola. - ¿Se encuentra usted bien? - Si. - Ah, vale. Empezemos. - OK. -¿Cuándo fué la última ve que vió a Alexandro? - Iba al baño por la noche. - Vale, y ¿Sospecha de alguien? - De Martha, Félix, Charlotte, Leonardo y de Alexandro. - Le recuerdo que Alessandro es el muerto. - Se pudo haber suicidado. - Ah. ¿Vió a algu… - No responderé amás pregun- tas, gracias. - Y dicho esto, se fué. Dejó a Ahib plantado y muy sorprendi- do. Interrogación V: Ximena - Hola, Ximena. - ¡Hola! - Me gusta tu sentido optimis- ta. Nos servirá de mucho. - ¡Me alegro! - ¿Viste a Alexandro después de que entrara en sus aposen- tos? - No, nada de eso. - ¿Sospechas de alguna perso- na? - Nunca sospecho de nadie. No me gusta hacer eso. -Gracias de todas formas, Xi- mena. - ¡De nada! Interrogación VI: Charlotte - Hola, Charlotte. - Hola, Ahib. - ¿Viste a Alexandro después de la cena, por casualidad? - No, cuando entré en mi habi- tación, me quedé sopa. - ¿Sospechas de alguien? - De Félix. - Gracias. - Nada. ¡Peace, guy! - ¿Gracias, supongo? Interrogación IX: Leonardo - Hola. - .Buenos días. - ¿ Dónde viste a Alexandro por última vez? - En la cena. - ¿Sospechas de alguien? - Si, de todos. Tienen las mis- mas posibilidades unos y otros. - Gracias por este punto de vis- ta relativo tuyo. - Buenas tardes y adiós. Al finalizar las entrevistas, Ahib tenía muy claro quiénes eran los culpables del crimen. Así que en el vagón comedor, dijo: Martha, Félix, Charlotte y Leo- nardo, por favor, venid aquí. Los nombrados así hicieron. ¡Declaraos culpables de la muerte de Alexandro ahora mis- mo! Así hicieron los acusados, aver- gonzados. Me inclino por comentárselo a la policía, y así haré. Cuando la poli llegó, arresta- ron a los criminales y el Alpes Ex- press pudo continuar su viaje sin incidentes y llegar a su destino intacto. Y este es el final de una de las alucinantes aventuras de Ahib, el gran detective. Na mística Galiza do futuro non fará falta xente que traballe máis. Fará falta que con menos se poida vivir en paz. Os vellos contarán his- torias, os cativos farán travesuras e os vagabundos pedirán esmola, re- cibindo unha cunca de caldo e un anaco de broa. Saltando valos, os dous de sempre ficarán de parvos e caerán nas trampas dalgún pre- guicero que vaia polo mundo con- taxiando de preguiza a xente. Os novos non lle encontrarán sentido á vida e pensarán que a xente está tola. A Galiza verde volverase gis; a contaminación será a nova po- tencia mundial e, a humanidade, a forcada e o sacho que maten o planeta. Seremos escoura que non vale nin para darlles de comer aos gatos. Nomedio desta sociedade deses- truturada estaba Bruno. El obser- vaba pacientemente o momento no que este mundo dado a volta se puxera ben. Esperaba que a se- mente plantada botara froito dun- ha vez. Nun punto oposto de Galiza, Carmiña esperaba que volvese a gaivota mensaxeira que cada vez se afastaba máis. Levaba dentro un froito reparador: o froito do amor, da amizade; o froito que precisa esta sociedade pero que está ago- chado, agardando nun interior moi escuro oprimido pola presión social e a violencia. Hai que ter fe nesta Galiza, por- que pouco a pouco vanse encen- dendo candís ao redor desta terra chamada no pasado Gallaecia. Alberto Vidal 1º ESO A Galicia do futuro
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQwOQ==