VAMOS 250
26 ESO Y BACH 05 E n 1.950 se celebran elecciones en Irán, por aquel entonces una monarquía similar a la nuestra, donde el rey tiene funciones meramente superficiales. En estas elecciones, sale elegido un hombre llamado Mohammad Mosaddeq, quien es declarado primer ministro. Mosaddeq lleva a cabo varias reformas socioeconómicas: introduce un impuesto para los caseros, crea compensaciones por el desempleo, e, importantemente, nacionaliza la Compañía Anglo-Iraní del Petróleo. Dos años después, Mosaddeq es destituido en un golpe de Estado respaldado por EE.UU. y Reino Unido, y el rey, Mohhamad Reza Shah, es instalado como emperador de Irán. Habiéndose hecho, a lo largo de su mandato, extremadamente impopular debido a sus reformas estatales y su opresión, se produce una revolución en 1.979. Debido a que el emperador estaba respaldado por EE.UU. y Reino Unido, la revolución adquiere un corte islamista y anti-occidental. Y este es el gobierno de los Khamenei contra quien Israel y EE.UU . están en guerra actualmente. Ahora bien, ¿a qué se debe esta guerra? Existen varias explicaciones oficiales: EE.UU . e Israel, ambos han argumentado cosas por el estilo de prevenir que Irán desarrollara una bomba nuclear —algo que la agencia internacional competente confirmó reiteradamente que no estaban haciendo— o prevenir que dieran apoyo a milicias regionales como Hezbollah en Líbano —Líbano es aliado natural de Irán al compartir su denominación del islam, la chiíta—. Irán contra el mundo ETIENNE BERMÚDEZ 1º BACH Irán, como fue previamente mencionado, apoya a Líbano al ser de mayoría chiíta y contar con una fuerte presencia de Hezbollah, e Israel ha demostrado tener un interés territorial importante por Líbano. Todo esto viene a partir de la idea del “gran Israel”, que pide un Israel que llegue desde la punta del Nilo hasta la del Éufrates, de acuerdo con un verso de la Biblia —Génesis 15:18— que le promete este territorio a “la gente de Dios”. Israel, por supuesto, cree que su población es esta “gente de Dios”; la misma población que participa en el genocidio contra los palestinos y que celebró —y esto no es hipérbole— manifestaciones a favor de que sus soldados tuvieran el derecho a violar a prisioneros palestinos. Por otro lado, EE.UU. tiene un histórico interés por la producción petrolífera de la región, no sólo demostrado por sus acciones en Irán, sino también en Irak, en Yemen, y sus alianzas con Estados como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Ahora, tras el dolor económico de la guerra con Irán que sentimos por todo el mundo, EE.UU . está negociando con Irán, y su último tratado de paz —si Israel no acaba con él atacando Líbano— supone pagar a Irán para volver a la situación previa a la guerra. ¡Un gran éxito, señor presidente! Sin embargo, la explicación más probable es que es un intento de fomentar el poder occidental, el de EE.UU. e Israel, en la región de la Asia Occidental
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