Susana Jiménez (Jefa del Servicio de Psicología Clínica y Directora del Programa de Juego Patológico y otras adicciones comportamentales del Hospital Universitario de Bellvitge -Barcelona-).
En la segunda sesión con familias, enmarcada en esta segunda anualidad del Plan de Bienestar Digital, tuvimos la ocasión de reflexionar sobre un problema creciente, que cada vez genera mayor preocupación: las “adicciones sin sustancia”. Susana compartió con los padres y madres tanto sus conocimientos como sus experiencias en primera persona sobre la intervención con menores y jóvenes con adicción a videojuegos y/o trastornos por juegos de azar y apuestas, así como consejos prácticos a nivel preventivo.
NOS QUEDAMOS CON…
- Existe consenso hoy en día sobre que el uso de pantallas en menores se asocia con un impacto a diferentes niveles (sueño, alimentación, salud física y emocional, actividad física…).
- Son múltiples los factores de riesgo presentes en aquellos casos que desarrollan trastorno por juegos de azar y apuestas, constatándose una interacción de factores ambientales o sociales (como la oferta disponible, el fácil acceso, o un entorno familiar negligente o excesivamente controlador) con factores individuales, de corte biológico o neurocognitivo (tales como dificultades en la función ejecutiva, alta impulsividad, baja tolerancia a la frustración o pobre regulación emocional).
- El juego presencial supone la puerta de entrada para un posible trastorno por juegos de azar y, posteriormente, las apuestas deportivas online alimentan una evolución muy rápida del trastorno, lo que conlleva una gran pérdida de control en poco tiempo.
- En el caso de personas con adicción a videojuegos (85% hombres), Susana subraya la importancia de 3 síntomas nucleares: (1) persistencia en la conducta aun cuando existen consecuencias negativas derivadas del uso de videojuegos, (2) pérdida de autocontrol e (3) impacto en la funcionalidad.
- Susana también nos alerta de las características de los videojuegos con mayor potencial adictivo: (1) se juegan en grupo, (2) requieren de la inversión de muchas horas para poder ir progresando, y (3) no tienen fin.
- Con relación a las motivaciones para acudir a consulta, destaca que los chicos y chicas con adicción a videojuegos suelen acudir presionados por sus familias, mientras que en el caso de jóvenes con trastorno por juegos de azar suelen acudir motu proprio, habitualmente acarreando deudas. En cualquiera de los casos, recalca la importancia de contar con el compromiso del paciente para un buen pronóstico, y en lo necesario de que las familias entiendan que la recuperación es un proceso que necesita tiempo.
- Como predictores de una buena recuperación, destaca las siguientes características individuales: (1) conciencia del problema, (2) una mayor compulsividad (relacionada con la búsqueda de alivio de emociones negativas), y (3) autodirección (es decir, la capacidad de llevar las riendas de la propia vida).
- Entre las señales de alarma para detectar precozmente en nuestros hijos e hijas un problema de esta índole, subraya el hecho de notar que están más aislados/as, que su rendimiento académico ha disminuido, que tienen sueño en clase, y que dejan de hacer cosas que antes les gustaban.
- Para finalizar, Susana lanza algunas recomendaciones preventivas a las familias, insistiendo en la importancia de: conocer qué hacen nuestros hijos/as a través de las pantallas; predicar con el ejemplo; negociar los tiempos de uso (siendo especialmente importante preservar al menos 2 horas sin pantallas antes de ir a dormir); regular el uso de los dispositivos en la habitación; y educar a nuestros hijos e hijas para que puedan estar cómodos en entornos más tranquilos, menos estimulantes, es decir, educar en la desconexión digital.


